El interrogatorio duro menos de lo esperado, una cierta utopía sobre como debían ser y cuanto tiempo durarían me estuvo comiendo la realidad del todos los días durante las tres semanas de espera.Cuando entre al edificio me dije a mi mismo....mimismo olvídatede la luz del día, adiós calle, hasta jamas pancho de las 10,30...Desde las altura donde se encontraba las salas de interrogaciónse veían falsas montañas azules, que brillaban a la luz de las 10,35hs; un mosaico continuo de blanco y negro mascaba la rectitud del camino en las esquinasun centro cuadrado amarillo direccionaba de nuevo el andar de todo aquel que no tenia continuidad asidua al recinto.No hubo espera ni abogado que me acompañara, un café en vaso de plástico se quedo sin ser bebido y el diario me lo lleve conmigo por las dudas que tuviera que esperar allí adentro.La oficina era el rincón del diablo… ; así decía un cartel en la puerta del lado interno, he aquí un hincha de independiente asumido, sabedor de cada titulo y jugador que paso por la institución, ese seria mi interrogador.En otras oficinas continuas de las cuales yo tenia visión periférica había burgueses en ascenso, respetables sueños de hijos de alguien que hacían su trabajo mucho mejor que otros.-¿conoce la realidad que lo puso en esta silla...?—sin pediridentificación de quien era, seguro de ser yo mismo.---si....-respondí-¿reconoce que usted esta disconforme con su cotidiano...?-no, solo que no me alcanza lo que gano para vivir con dignidad; solo fue un comentario en voz alta...-¿solo eso….?-si, solo eso…... un descuido de conciencia, nada mas...nada que temer que vuelva a ocurrir.-¿seguro...?-mas que eso, se lo puedo confirmar....El empleado hincha del diablo miro mi expediente de solo una página escrita hasta la mitad en letras grandes y no esperoa encontrar alguna otra excusa para retenerme.-hojala todo los culpables tuvieran existencias como la suya....puede ir, pero salga por la puerta de atrás, para que la gente no piense que somos benévolos con los boludos.No le hice caso y salí por la puerta del frentecon mis traidoras esperanzas de que alguien gritara mi nombre desde las alturas; a nadie le importo, ni se fijaron por donde salí.Mi andar fue igual el resto de mi patética existencia;recto , en blanco y negro con letras grandes.
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florencia lopez -
carol zaira- psico- -